jueves, 19 de febrero de 2009

Conatus

¿Hace falta decir algo sobre Spinoza?

“Estoy asombrado, realmente maravillado. -Tengo un predecesor ¡y que uno! Casi no conocía nada de Spinoza: el que yo lo buscara precisamente ahora fue un 'acto del instinto'. No sólo que su tendencia general es igual a la mía -de convertir el conocimiento en el mas poderoso de los impulsos- me identifico con cinco puntos principales de su doctrina: éste, el más inaudito y más solitario de los pensadores es el más cercano a mí precisamente en esas cosas: niega el libre albedrío, las finalidades, el orden cósmico/ético, lo no egoísta, lo malo [...] mi soledad es ahora al menos una soledad a dúo "

Nietzsche

“Quien sabia plenamente que la inmanencia solo pertenecía a si misma, y que por lo tanto era un plano recorrido por los movimientos del infinito, rebosante de ordenadas intensivas, era Spinoza. Por eso es el príncipe de los filósofos. Tal vez el único que no pacto con la trascendencia, que le dio caza por doquier. Hizo el movimiento infinito, y confirió al pensamiento velocidades infinitas en el tercer tipo de conocimiento, en el último libro de la ética. Alcanzo en él velocidades inauditas, atajos tan fulminantes que ya solo cabe hablar de música, de tornado, de vientos y de cuerdas. Encontró la única libertad en la inmanencia”

Deleuze


Este señor que murió en la pobreza, atacado por todos los flancos, rechazando los honores otorgados por un estado hipócrita encontró algo, descubrió algo y en la Ética esa "bomba en el corazón del racionalismo" es la Risa final escondida entre los escolios. Un pequeño fragmento que se ríe que refuta que subleva que tacha el deseo platónico el deseo psicoanalítico la base de occidente que en su miseria sigue torturándonos en sus malos encuentros gracias a la falsa conciencia que necesita el Poder trascendente

Fragmento de la Ética

Parte tercera: del origen y naturaleza de los afectos

Definiciones de los afectos

" I. El deseo (conatus) es la esencia misma del hombre en cuando es concebida como determinada a hacer algo en virtud de una afección cualquiera que se da en ella. (...) el deseo es el apetito con conciencia de sí mismo, y que el apetito es la esencia misma del hombre, en cuanto determinada a aborar aquellas cosas que sirven para su conservación."

el que quiera oir que oiga... en esa definición hay un algo...

miércoles, 11 de febrero de 2009

La crueldad del acontecimiento


Derrida


Fragmento de La escritura y la diferencia

El teatro de la crueldad y la clausura de la representación

" El teatro de la crueldad expulsa a Dios de la escena. No pone en escena un nuevo discurso ateo, no presta la palabra al ateísmo, no entrega el espacio teatral a una lógica filosofante que proclame una vez más, para nuestro mayor hastío, la muerte de Dios. Es la práctica teatral de la crueldad la que, en su acto y en su estructura, habita o más bien produce un espacio no-teológico. (...)todo teatro de la distanciación. Éste no hace otra cosa que consagrar con insistencia didáctica y pesadez sistemática la no-participación de los espectadores (e incluso de los directores y los actores) en el acto creador, en la fuerza irruptiva que se abre camino en el espacio escénico. El Verfremdungseffekt sigue estando prisionero de una paradoja clásica y de ese «ideal europeo del arte» que «aspira a arrojar al espíritu a una actitud separada de la fuerza y que asiste a su exaltación» (IV, p. 15). Desde el momento en que «en el teatro de la crueldad el espectador está en el medio mientras que el espectáculo lo rodea» (IV, p. 98), la distancia de la mirada ya no es pura, no puede abstraerse de la totalidad del medio sensible; el espectador investido no puede ya constituir su espectáculo y dárselo como objeto. No hay ya espectador ni espectáculo, hay una fiesta (cf. IV, p. 102). Todos los límites que surcaban la teatralidad clásica (representado / representante, significado / significante, autor / director / actores / espectadores, escena / sala, texto / interpretación, etc.) eran prohibiciones ético-metafísicas, arrugas, muecas, rictus, síntomas del miedo ante el peligro de la fiesta. En el espacio festivo abierto por la transgresión, no debería ya poder extenderse la distancia de la representación. La fiesta de la crueldad quita las rampas y los parapetos ante «el peligro absoluto» que es «sin fondo» (septiembre 1945): «Necesito actores que ante todo sean seres, es decir, que en la escena no tengan miedo de la sensación verdadera de una puñalada, y de las angustias, para ellos absolutamente reales, de un supuesto alumbramiento; Mounet-Sully cree en lo que hace, crea esa ilusión, pero sabe que está tras un parapeto, yo suprimo el parapeto...» (Carta a Roger Blin). En comparación con la fiesta, así llamada por Artaud, y con esa amenaza de lo «sin-fondo», el «happening» suscita una sonrisa: éste es, en relación con la experiencia de la crueldad, lo que el carnaval de Niza, quizás, en relación con los misterios de Eleusis. Esto depende en especial del hecho de que aquél sustituye con la agitación política esa revolución total que prescribía Artaud. La fiesta debe ser un acto político. Y el acto de revolución política es teatral.

5.todo teatro no político. Decimos efectivamente que la fiesta debe ser un acto político y no la transmisión más o menos elocuente, pedagógica y civilizada de un concepto o de una visión político-moral del mundo. Si se reflexionara -cosa que no podemos hacer aquí- sobre el sentido político de ese acto y de esa fiesta, sobre la imagen de la sociedad que fascina aquí el deseo de Artaud, se tendría que llegar a evocar para hacer observar en ello la mayor diferencia dentro de la mayor afinidad, aquello que en Rousseau hacía también que se pusiesen en comunicación la crítica del espectáculo clásico, la desconfianza frente a la articulación en el lenguaje, el ideal de la fiesta pública que sustituye a la representación, y un cierto modelo de sociedad perfectamente presente a sí, en pequeñas comunidades que hacen inútil y nefasto, en los momentos decisivos de la vida social, el recurso a la representación. A la representación, a la suplencia, a la delegación tanto política como teatral. "

martes, 10 de febrero de 2009

La inmanencia del deseo


Guattari y Deleuze

Fragmento de Kafka por una literatura menor

capitulo 6: Proliferación de las series

“ Es evidente que Kafka no se considera un partido. Ni siquiera pretende ser revolucionario, cualesquiera que sean sus amistades socialistas. Él sabe que todos los lazos lo atan a una máquina literaria de expresión de la cual él es, a un tiempo, los engranajes, el mecánico, el funcionario y la victima. ¿Entones como actúa él en esta maquina célibe que no pasa y no puede pasar por la crítica social? ¿Cómo hace él la revolución? Hará lo mismo que hace con el alemán, tal y como esté se encuentra en Checoslovaquia: puesto que es una lengua desterritoralizada en muchos sentidos, habrá que ir aún más lejos en la desterritorialización, y no a fuerza de sobrecargas, de retornos, de espesamientos, sino a fuerza de una sobriedad que hace huir al lenguaje por una línea recta: que se adelanta a las segmentaciones del lenguaje y las precipita. La expresión debe arrastrar al contenido, hay que hacer lo mismo con el contenido. La proliferación de las series, tal y como aparece en El proceso, tiene esa función. Puesto que la historia del mundo no está hecha de ninguna manera de un retorno, sino del empuje de segmentos siempre nuevos y cada vez mas duros, habrá que acelerar esta velocidad de segmentaridad, esta velocidad de producción segmentaria; habrá que precipitar las series segmentarizadas, habrá que agregar series. Puesto que las maquinas colectivas y sociales realizan una desterritorialización masiva del hombre, habrá que ir aún más lejos en este camino, hasta una desterritorialización molecular absoluta. La crítica es completamente inútil. Es mucho mas importante aliarse al movimiento virtual, que ya es real sin ser actual (los conformistas, los burócratas, no dejan de detener el movimiento en tal o cual punto). No se trata en lo absoluto de una política de lo peor, mucho menos de una caricatura literaria, aún menos de una ciencia-ficción.
Este método de aceleración o de proliferación segmentaría conjuga lo finito, lo contiguo, lo continuo y lo ilimitado. Y tiene muchas ventajas. Estados Unidos está endureciendo y acelerando su capitalismo; la descomposición del imperio austriaco y el ascenso de Alemania preparan el fascismo; la revolución rusa produce a gran velocidad una nueva e inusitada burocracia, nuevo proceso judicial en el curso del proceso, “el antisemitismo comienzo a propagarse en la clase obrera”, etcétera. Deseo capitalista, deseo fascista, deseo burocrático, Tanatos también, todo esta ahí, y toca a la puerta. Puesto que no se puede contar con la revolución oficial para romper el encadenamiento precipitado de los segmentos, habrá que contar con una maquina literaria que se adelante a su precipitación, que rebase las “potencias diabólicas” antes que terminen de constituirse, americanismo, fascismo, burocracia: como decía Kafka, ser no tanto un espejo como un reloj que se adelante. Puesto que no se puede hacer claramente la división entre los opresores y los oprimidos, ni siquiera entre los tipos de deseo, hay que arrastrarlos a todos a un porvenir demasiado posible, con la esperanza de que esta atracción desprenderá también líneas de fuga o de defensa, incluso modestas, incluso temblorosas, incluso y sobre todo asignificantes.”

Cuerpos extraños cuerpos

Jean-Luc Nancy filosofo francés que continua la línea abierta por Heidegger y Derrida.

Fragmento de Corpus

Trabajo, Capital

“¿Dónde están los cuerpos, primeramente? Los cuerpos están primeramente en el trabajo. Los cuerpos están primeramente en el traslado hacia el trabajo, de vuelta del trabajo, a la espera del descanso, buscándolo y rápidamente dejándolo, y al trabajar, incorporándose al as mercancías, mercancía en sí mismo, fuerza de trabajo, capital no acumulable, vendible, que puede agotarse en el mercado del capital acumulado, acumulador. La téchne creadora crea los cuerpos de fábrica, de taller, de obras, de oficina, partes extra partes que componen por medio de figuras y movimientos con todo el sistema, piezas, palancas, embragues, empaquetados, escotaduras, encapsulados, fresados, desacoplamientos, estampados, sistemas servidos, servidumbres sistemáticas, almacenamientos, manutenciones, descargas, desguaces, controles, transportes, neumáticos, aceites, diodos, cardanes, horquillas, bielas, circuitos, disquetes, telecopias, rotuladores, altas temperaturas, pulverizaciones, perforaciones, cableados, canalizaciones, cuerpos canalizados únicamente hacia su equivalente monetario, únicamente hacia la plusvalía de capital que se reúne y se concentra ahí.

No tratéis sobre todo de pretender que este discurso es arcaico.

Capital quiere decir: cuerpo traficado, transportado, desplazado, recolocado, reemplazado, en posta y en postura, hasta la usura, hasta el paro, hasta el hambre, cuerpo bengalí sobre un motor en Tokio, cuerpo turco en una zanja de Berlín, cuerpo negro cargado de paquetes blancos en Suresnes o en San Francisco. De esta manera, capital también quiere decir: sistema de sobre-significación de los cuerpos. Nada es más significante/significado que la clase y el esfuerzo, y la lucha de clases. Nada escapa menos a la semiología que los esfuerzos padecidos por las fuerzas, la torsión de los músculos, de los huesos, de los nervios. Mirad las manos, los callos, la mugre, mirad los pulmones, las columnas vertebrales. Cuerpo asalariado sucio, suciedad y salario como un anillo enroscado de significación. Todo lo demás es literatura.

Fin de la filosofía, y sobre todo de toda filosofía del cuerpo, al igual que de toda filosofía del trabajo. Pero liberación de los cuerpos, reapertura del espacio que el capital concentra y sobrecarga de tiempo cada vez más estrecho, más agudo, más estridente. Cuerpos made in time. La creación es eterna: la eternidad es la extensión, el mar unido al sol, el espaciamiento como la resistencia como y la rebelión de los cuerpos creados.”